¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia es un síndrome caracterizado por la presencia de dolor generalizado, fatiga extrema, sensación de debilidad, rigidez de los músculos, problemas gastrointestinales, depresión, ansiedad, alteraciones del sueño y problemas de concentración.

Aunque en la actualidad se desconocen las causas de dicho síndrome, las investigaciones han revelado que se manifiesta después de algún tipo de trauma físico: accidente automovilístico, cirugía, enfermedad; o psicológico: pérdida de algún familiar, secuestro, divorcio, etc., dicho trauma puede afectar al sistema nervioso central. La enfermedad es producida por una hiperactividad del sistema nervioso, lo que implica que constantemente los nervios de las personas afectadas reciban estímulos que son interpretados como si existiera una agresión externa.

Hay factores moduladores que incrementan el dolor: los cambios de temperatura, ambientes fríos y húmedos; fluctuaciones hormonales, la calidad del sueño; estrés psicológico, ansiedad y exceso de esfuerzos físicos sobre todo repetitivos.

Para realizar el diagnóstico se debe considerar la presencia de dolor generalizado crónico en 11 de los 18 puntos que marca la Academia Americana de Reumatología (de más de tres meses de evolución), fatiga constante, sueño no reparador, colon irritable y parestesias (pinchazos, hormigueo, ardor en brazos o piernas); crisis de ansiedad o depresión, tipo de personalidad obsesivo compulsivo y perfeccionismo. Es necesario corroborar la presencia o ausencia de otras patologías susceptibles a ser confundidas con este síndrome, como son: artritis reumatoide, lupus eritematoso, espondilitis anquilosante, compresión de los troncos nerviosos, alteraciones de la función de la tiroides, déficit en la función de las glándulas suprarrenales, etc.

Los tratamientos generalmente incluyen analgésicos, antidepresivos, ansiolíticos, relajantes musculares, fisioterapia, terapia psicológica, terapia ocupacional, meditación y ejercicios específicos que favorezcan la elasticidad y la relajación muscular (yoga, tai chi, natación, caminar).

Al ser una enfermedad poco conocida y muy compleja, requiere de un abordaje multidisciplinario, es decir, atención de un médico especialista en dolor o que conozca la enfermedad, psicólogo, nutriólogo, rehabilitador físico y/o especialista en ejercicios de estiramiento.

 

 

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